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María Carolina Grünwald y José Fernández
Magister Pompeu Fabra y Ph.D. Georgetown
 
Economía
CRECIMIENTO DE LA ECONOMÍA: ¿De qué hablamos cuando hablamos del PIB?
Publicación 1 de 3, Clases del MBA - UDD todos los domingos en El Mercurio
Más o menos discutido, sigue siendo “lo que hay” si se trata de medir crecimiento. No todo suma en el PIB: pagar al jardinero sí, pero jardinear no (con razón dicen que no puede medir la felicidad).
Mar
27
2016

En Estados Unidos, el principal determinante del crecimiento de largo plazo en los últimos años ha sido la tecnología.



China: Menos trabajadores, menor inversión y mismo crecimiento tecnológico nos llevan a un pronóstico evidente: la desaceleración tiene para largo. Díficil será mantener el 7% de crecimiento actual.
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El Producto Interno Bruto: el dinero no hace la felicidad pero ayuda a alcanzarla


El Producto Interno Bruto (PIB) se define como “el valor de mercado de todos los bienes y servicios finales producidos en un país en un determinado período de tiempo”. Esta variable se utiliza para evaluar el desempeño de los países, a través de su tasa de crecimiento anual. Cuánto ha aumentado el PIB de una economía en relación con el año anterior es la medida más utilizada para evaluar si estamos generando más riqueza como país. Es importante preguntarnos entonces: ¿Cómo se mide el PIB? ¿Qué representa específicamente? ¿Es el crecimiento del PIB una medida que explique de manera efectiva el bienestar de un país? ¿Por qué se usa esta medida?

Vamos a lo técnico. El PIB se puede medir de tres formas diferentes: por el lado de los ingresos que recibe un país por su producción (método del ingreso), mediante el valor agregado que genera esta producción (método del valor agregado) o por el gasto que los países hacen con el ingreso recibido por producir (método del gasto).

Utilizando el método del ingreso, el PIB se contabiliza sumando los ingresos -tanto de las empresas como de los hogares- además de los ingresos del Fisco vía impuestos netos. El método del valor agregado, por su parte, consiste en sumar los valores agregados de las distintas etapas de producción -hasta llegar al producto final- de los productos y servicios que se ofrecen en el mercado. Finalmente está el Método del Gasto, el más conocido, que consiste en sumar el gasto realizado por los diferentes actores de la economía en bienes finales. Esto es: El consumo privado, la inversión, el gasto de Gobierno y las exportaciones netas –exportaciones menos importaciones.

LA SALA CUNA SÍ, CUIDADOS POR SU MADRE EN CASA NO
Ahora que conocemos las maneras que se utilizan para contabilizar el Producto Interno Bruto de un país, podemos discutir las bondades de esta medición. Existe una discusión importante acerca de la validez del PIB como indicador de bienestar, ya que no toma en cuenta variables como la calidad de la educación, el nivel de contaminación de las ciudades, la belleza de los paisajes o la amabilidad de sus habitantes (entre muchas otras cosas).

¿Por qué nos interesa entonces el PIB? Como dice el dicho popular: “el dinero no hace la felicidad pero ayuda a alcanzarla”. Lo cierto es que un mayor producto ayuda a los países a acceder a una mejor educación, a acceder a políticas medioambientales más restrictivas y, en general, a vivir más tranquilos ya que las necesidades básicas de la población pueden cubrirse con los ingresos que se reciben por la producción.

Otra limitación importante del PIB es que excluye el valor de las actividades que se realizan fuera del mercado. ¿Sabía usted que el pago que le hace al jardinero forma parte del PIB, pero si usted hace su propio jardín esto no suma al producto? ¿O que el cuidado de sus niños en la sala cuna aporta al PIB pero no el hecho de cuidarlos usted mismo en la casa? El menú de un restaurante de comida rápida se contabiliza como PIB, mientras que esa comida especial que con tanto cariño nos prepara la abuela no. ¿Somos más felices con comida rápida que con la sobremesa familiar?

Finalmente, el PIB no toma en cuenta la distribución del ingreso. Si se toma el PIB per cápita (PIB/número de habitantes) se obtiene un valor medio del ingreso de las personas. El mismo PIB per cápita puede esconder realidades muy diferentes. Los dos panes de Nicanor Parra son una ilustración de esta limitación: un país con dos habitantes donde ambos consumen un pan tiene el mismo PIB que el país donde uno consume dos panes y el otro ninguno.

PRODUCIR MÁS Y MEJOR
Conscientes de las limitaciones que pueda tener el PIB para medir el bienestar de un país, el consenso de todos los economistas es que el nivel de vida de un país depende de su producción. Para que un país mejore su estándar de vida debe producir más y mejor. El PIB puede aumentar porque aumenta la producción (cantidad) o porque aumentan los precios de lo que se produce. Para ver cómo cambia la producción de un país usamos el PIB real, que es la producción de un año con los precios de un año base que no cambia año a año. Cuando el PIB real aumenta, sabemos que aumentó la producción.

Análisis: China seguirá desacelerado y Chile puede crecer más


En Chile, el crecimiento del PIB ha bajado y todos lo hemos sentido. Una baja en la tasa de crecimiento de 5,8% anual 2010 a 2,1% en 2015 —y posiblemente aún menor en 2016—, no nos deja contentos. Muchos argumentan que esta caída se debe en gran parte al desplome del precio internacional del cobre, causado a su vez por la desaceleración del crecimiento de China.

¿Debemos preocuparnos por una desaceleración aún mayor del crecimiento chino en el futuro?
Hablemos del PIB de largo plazo. Los países producen con tres grandes insumos: trabajo, capital y tecnología. En el corto plazo (tres años o menos), el capital y la tecnología no varían demasiado, ya que dependen de las inversiones que se hicieron en años anteriores. Por lo tanto, las mayores fluctuaciones del PIB provienen de variaciones en el mercado laboral —incorporación o salida de personas que quieren y pueden trabajar. En el largo plazo (más de tres años), los aumentos en el PIB potencial pueden provenir de incrementos en el capital (inversión), de mejoras tecnológicas o de más trabajadores. Recordemos que el PIB potencial es el PIB cuando todas las empresas producen a su máxima capacidad y el empleo está en su nivel normal.



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En Estados Unidos, el principal determinante del crecimiento de largo plazo en los últimos años ha sido la tecnología: la población prácticamente no ha crecido, el capital ha crecido poco (inversión del 16% del PIB versus la de China en torno al 50% del PIB).
Basta un paseo por Silicon Valley para convencerse de que el motor del crecimiento de Estados Unidos seguirá siendo su dinamismo tecnológico.
China, por su parte, ha incrementado su población activa a tasas mayores al 2% anual (la de Chile es de 1% y la de Japón negativa de -0,2%), el capital ha crecido rápido (la inversión es el 50% del PIB) y la tecnología ha crecido en forma estrepitosamente rápida.

Sin embargo, el escenario chino para los próximos 35 años es muy distinto. Debido a la política de un solo hijo recientemente modificada e introducida entre 1978 y 1980, se espera una caída abrupta del número de trabajadores —crecimiento negativo menor a -0,5% anual, casi tres veces la caída de trabajadores de Japón—, el capital seguirá creciendo aunque lo hará a tasas menores —se estima una inversión promedio del 30% del PIB— y el aumento sostenido de su tecnología continuará, quizás a tasas similares a las que hemos observado en las últimas dos décadas. Menos trabajadores, menor inversión y mismo crecimiento tecnológico nos llevan a un pronóstico evidente: la desaceleración tiene para largo.
Difícilmente China podrá mantener tasas de crecimiento del 10% como vimos en décadas pasadas, o incluso del 7% actual.

CHILE: ATENCIÓN CON EL EMPRENDIMIENTO
Con China en una desaceleración permanente en los próximos años, la pregunta que surge es qué hacer para que nuestra economía vuelva a crecer con dinamismo. Respecto al número de trabajadores, las políticas demográficas suelen tomar más tiempo y muchas veces son controversiales. Por lo tanto, las recetas tradicionales suelen apuntan a mejorar la confianza en la autoridad para estimular la inversión o a fomentar la investigación en ciencia y tecnología, de tal forma que mejore la tecnología.
Algunos economistas como G. Mankiw sugieren que hay un cuarto insumo que, aunque es difícil de medir, tiene un gran efecto en el crecimiento del PIB: el emprendimiento.

A diferencia del análisis tradicional, que sitúa el emprendimiento como parte de la tecnología, el considerarlo como un factor distinto nos permite entender mejor el efecto que este tiene en mejorar la productividad de un país. De acuerdo con el economista francés Roy Thurik, en un estudio publicado en 2015, el emprendimiento mejoró en un 7% anual la productividad total de factores en países de la OECD. Mejores instituciones, competencia en los mercados y regulaciones que no entorpezcan el emprendimiento son también medidas que ayudan a que el país pueda crecer.

HASTA EL DOMINGO



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Última actualización: 12 de Noviembre de 2018 a las 17:43